Mona de Pascua - Arte Chocolatero

Pirineo PirineosLas pastelerías se llenan de curiosos en los días que preceden a la Semana Santa para adquirir alguna "mona" que ya antes ha sido elegida por los niños como objeto de su deseo.

Formas y colores invaden, escaparates de confiterías y pastelerías de todo el país para goce y delicia de los niños. Son las tradicionales Monas de Pascua, esculturas de chocolate hecho arte.

Por su forma, su originalidad o porque representa la figura de algún personaje de cómic o cuento que esta de moda en ese momento.

Pirineo PirineosHuevos, caracoles, peces, pollitos, conejos, casitas, enanitos, formas caprichosas que tienen como protagonista el chocolate que se utiliza como cobertura de este pastel elaborado con bizcocho, mantequilla y frutas confitadas básicamente. En la actualidad la cobertura puede ser de tres tipos: la negra muy apropiada para hacer grandes volúmenes por su consistencia, la de leche más suave y la blanca que admite colorantes.

una verdadera competencia entre los pasteleros más prestigiosos por realizar la "mona" más grande o la mas original. Tal es el caso de una pastelería de Gerona que cada año elabora la mona de mayor tamaño.

Mona es una palabra que proviene del vocablo árabe “munna” y significa obsequio. Cada lunes de Pascua, los padrinos, regalan a sus ahijados/as este manjar en forma de pastel ó huevo de chocolate.

La costumbre es muy antigua, ya que sale documentada en el siglo XV, aunque su primitiva elaboración era diferente de la que se conoce ahora. Antiguamente la "mona" era una torta de pan circular, pero también podía tener diferentes formas: un cordero, una gallina, una luna, un barco, un molino ... pero en ninguna de ellas faltaba el huevo de chocolate.

las primeras "monas" que aparecieron, fueron trabajadas con masa de pan común, para posteriormente pasar a la masa abizcochada y huevos duros, símbolo de fertilidad en el mundo pagano. Más tarde se añadiría el chocolate que entró en Europa procedente de América por Barcelona. Fue a finales del siglo XIX cuando apareció en Francia la costumbre de hacer piezas de chocolate en forma de huevo.

La tradición de las tortas adornadas con huevos fue eclipsada a mediados del siglo XX por el chocolate con el que se esculpen figuras fantásticas. Las primeras monas de pastelería se elaboraron hace más o menos cien años. Sin embargo, aún hoy en algunos pueblos de Aragón se celebra la costumbre desde tiempos muy lejanos de preparar en hornos comunitarios para el Domingo de Ramos, figuras de masa de pan para colgarlas en las palmas y ramas de olivo.

Los primeros moldes de chocolate fueron fabricados en hojalata de forma artesanal. Partiendo de la hojalata y pasando por el estaño, el acero inoxidable se ha llegado al molde actual de compuesto de una fina capa de plástico que se ajusta a las normas alimentarias vigentes.

Desde el año 1904, año en que se celebró una exposición de figuras de chocolate en el parque de la Ciudadela de Barcelona, importantes exposiciones se han ido celebrando, consolidando así el interés que esta peculiar forma de artesanía ha suscitado desde siempre entre pasteleros artesanos dedicados a elaborar, en la mayoría de los casos, auténticas obras maestras que elevan el chocolate a categoría de arte a través de estas curiosas expresiones artísticas.

Sigue la tradición
La "mona" consiste en un pastel de harina, azúcar, huevos y mantequilla que el padrino o madrina regala a su ahijado o ahijada el lunes de Pascua.

"Ir a buscar la mona" tenía y tiene su ritual: la niña o el niño ataviado con su mejor indumentaria se desplazaba a casa de su padrino /a o abuelo/a para recoger el tradicional pastel. El padrino regalaba la mona a su ahijado desde los dos a los doce años, edad en que se solía hace la primera comunión. Encima de la mona se cocaban huevos duros en cantidad igual a la edad del ahijado.

En algunas poblaciones escondían varios huevos duros decorados en el jardín de la casa y los niños debían encontrarlos.

En muchos lugares de Francia se conserva esta tradición, aunque en la actualidad son huevos de chocolate envueltos en papeles de colores, los niños se levantan recogiendo sus cestas y recorriendo el jardín en busca de su premio