Los patios de Córdoba son una tradición desde
siempre. En la mitad de la casa había un espacio al aire
libre que se adornaba de flores para alegrar las noches de
primavera.
Desde 1933 se inicia una etapa en la que se concursa entre
los diferentes dueños de patios para ver quién es el que
lo tenía más bonito.
Hoy se valoran no solamente la belleza, sino también la
variedad floral, el respeto a la arquitectura antigua, el
uso del agua y otros muchos más elementos.
En el mes de Mayo se pueden visitar los patios
particulares que están bellamente engalanados con
macetas, las paredes encaladas y los detalles tipicos y
antiguos a la vista.
Toda la ciudad es como un mosaico de jardines, de verdor,
de frescura en sus patios señoriales, en los huertos, en
los claustros, en los jardincillos tristes y recoletos de
las plazuelas. Las flores entran en las casas y asoman
desbordantes por ventanas y miradores, y estallan los
geranios en los patios populares y no faltan la albahaca o
el jazmín junto a la cal de los humildes. Córdoba de los
perfumes.
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