Feria de Abril de Sevilla

Sevilla huele a azahar, la primavera ya ha llegado y Sevilla después de la sobriedad de la semana santa se adorna y se viste con sus mejores galas.

Alfonso X El Sabio otorgó  permiso para celebrar ferias en Sevilla en abril y en septiembre. Tradición perdida hasta mediados del siglo XIX.

Los orígenes se encuentran en un 25 de agosto de 1846 en que Narciso Bonaplata y José María de Ybarra firmaron una proposición que presentaron al Cabildo Municipal pidiendo autorización para que durante los días 19, 20 y 21 de abril se celebrara una feria anual. Aprobado en pleno y solicitado a la Reina Isabel II, la primera feria se inauguró en el Prado de San Sebastián el 18 de abril de 1847. Tal vez, el huracán que había desolado a Sevilla en 1842 y la penuria económica de años posteriores eran "mitigadas" temporalmente con la celebración de esta feria que se veía como un "balón de oxígeno" para los malos momentos. A pesar de que comenzó siendo una feria exclusivamente ganadera, hoy día se ha convertido en una singular expresión del pueblo sevillano, que sale a la calle exhibiendo su mejor sonrisa.

La Feria acabo trasladándose en 1973 a su actual ubicación en Los Remedios, aunque en un futuro y debido a su continuo crecimiento, posiblemente se traslade a la zona conocida como “El Charco de la Pava”. Ni que decir tiene que esta Feria está íntimamente ligada a la temporada taurina en Sevilla.  

Una efímera ciudad con numerosas casetas de lona alineadas en calles cubiertas de albero, adornadas con flores, banderines y farolillos de papel. Estas casetas pertenecen a familias, grupos de amigos o asociaciones, por lo que en su mayoría tienen la entrada restringida a sus miembros e invitados.

La fiesta dura seis días, comienza el lunes por la noche cuando los sevillanos se reúnen en sus casetas para cenar el tradicional "pescaito frito". A las 11 de la noche tiene lugar "la iluminación" cuando los inmensos arcos de madera (también improvisados cada año para la feria) inundados de bombillas de colores y los farolillos de todas las calles se encienden inaugurarando oficialmente la fiesta, independientemente si muchas familias han comenzado ya a festejar desde el viernes anterior al mismo tiempo que decoraban la caseta.

A diario acuden los sevillanos, a media mañana, a disfrutar del vistoso Paseo de Caballos donde jinete o amazona con sus bellos trajes típicos lucen sus dotes y su caballo, o donde los más bonitos enganches (de coches de caballo) colorean el recinto.

Casi todas las sevillanas, con independencia de su edad lucirán los tradicionales trajes de flamenca.

Se pasará el día bailando  y cantando flamenco, comiendo y bebiendo el dorado Fino de Jerez o la Manzanilla. Por la tarde, a las 5, se celebran las corridas de toros más importantes del año. Una corta pausa y se volverá al atardecer, para una larga noche de cante y baile . Todo ello terminará con el desayuno del tradicional chocolate con churros antes de volver a casa.

La feria termina el domingo a las 11 de la noche cuando su fastuosa luminotecnia nocturna se apaga y los fuegos artificiales marquen que se acabó la feria por este año. Alegría y tipismo, un espectáculo de luz y de color que en tan sólo unas semanas, se monta, se vive y se desmonta, quedando ese territorio desierto a la espera del año siguiente.
 

Fiestas de España