|
Iditarod: 3 de Marzo aproximadamente
En marzo, cuando el viento y el frío azotan aún con fuerza los grandes
espacios deshabitados e inhóspitos de Alaska, tiene lugar una competición de
perros de trineo que muchos consideran la última gran carrera de la Tierra: la
Iditarod. Son 1.700 kilómetros siguiendo la ruta de los antiguos buscadores de
oro, una distancia que los ganadores recorren en nueve
días.
1925: epidemia en Nome
Invierno de 1925. En la aislada ciudad de Nome se ha declarado una epidemia
de difteria. Por telégrafo sus habitantes piden ayuda. Necesitan urgentemente
las vacunas que se encuentran en Anchorage, a 1.700 kilómetros de distancia.
Pero ¿cómo hacerlas llegar? Los dos únicos aviones que hay en Alaska han sido
desarmados y guardados para pasar el invierno. Aunque un par de pilotos se
ofrecen voluntarios, el gobernador se decide por el sistema de transporte que le
aconsejan: los perros de trineo, el medio que, desde siempre, ha comunicado las
minas de oro de Nome con la civilización.
El lunes 26 de enero la vacuna es enviada por tren a Nenana, donde llega a
las once de la noche del día siguiente. Allí es recogida por el conductor (musher)
del primer tiro de perros, que lo pasará al siguiente y así hasta 20 relevos
para transportarla a lo largo de los mil kilómetros que separan Nenana de Nome,
a donde llega el 2 de febrero. Entre los musher que participan en esta carrera
de relevos contra la muerte destaca Leonhard Seppala, quien guiado por su perro
Togo, recorre 400 kilómetros. El esfuerzo que realizaron hombres y perros
despertó tanta admiración que, en el Central Park de Nueva York, se alzó una
estatua de bronce en recuerdo de los 20 equipos de perros que participaron en el
evento.
Leonhard Seppala salió de Nome queriendo llegar a
Nulato para descansar y volver con el suero, pero al
llegar a Shaktoolik se encontró con Gonangnan así que
volvió camino de Nome. Leonhard cogió el suero en Norton
Somad con -30ºC acompañándole.
Después de recorrer 91 millas Seppala le entregó el
suero a Charlie Olson en Golovin. Seppala y su equipo de
perros, incluido Togo, su perro guía, habían recorrido
un total de 260 millas, 418 Km. Olson entregó el suero a
Gunnar Kaasen que recorrió las 53 millas restantes hasta
Nome.
A Balto, perro guía de Kaasen, propiedad de Seppala,
se le erigió una estatua en su memoria en Central Park,
Nueva York. Seppala siempre sintió que Togo no tuvo
suficiente reconocimiento por sus 260 millas. Cuando
Togo murió lo disecó y ahora está expuesto en la sede de
Iditarod en Wasilla. Balto está expuesto en Cleveland,
en el museo de Historia Natural.
Sigue >> |