En diversas ocasiones,
puede ser necesario para un dueño amante de su perro
tener que viajar y como no deseará dejarlo solo y
triste en la casa, tal vez desee llevarlo consigo.
Es común que la gente deba viajar con su gran amigo cánido,
ya sea por traslado, por vacaciones, razones médicas,
exposiciones y concursos, o por muchas otras razones.
En este traslado, el perro puede sufrir estrés y
angustia ante la nueva situación que se le presenta,
por lo que es necesario tomar todas las precauciones
posibles, y planificar de la mejor manera para que así
tanto dueño como mascota se sientan en óptimas
condicines.
En el avión, los perros pueden viajar de dos maneras.
Se puede colocar bajo el asiento, donde van los
pasajeros o en la parte del equipaje. Si
el perro es pequeño, entonces puede ser colocado dentro
de un bolso especial e ir bajo el asiento que queda
enfrente de la persona que lo lleva consigo. Si el perro
es grande y no cabe bajo el asiento será necesario
llevarlo como equipaje.
Lo primero que se debe hacer es reservar el campo de la
mascota al mismo tiempo que se hacen las reservaciones
para la gente que va a viajar, ya que la mayoría de los
aviones tienen un máximo de perros permitidos que
pueden transportar.
Por otro lado, es importante tener presente que se
requiere pagar un precio adicional por la mascota.
Como cada país y cada compañía es un mundo, entonces
se recomienda que se llame con bastante anticipación
para preguntar las medidas específicas que hay que
tomar para llevar al perro en el avión y para que lo
dejen entrar en el país de destino. Esto debe cumplirse
sin importar el tamaño del perro, pues también hay
requisitos de seguridad, de salud e higiene que es
impresindible conocer y cumplir, como por ejemplo
certificados del perro o algunas vacunas.
Seguidamente, es fundamental conseguir una caja especial
llamada Kennel si el perro es asignado a la sección de
equipaje. Es importante que se le coloque un rótulo o
distintivo con el nombre del perro en un tamaño visible
y en un color llamativo. En este rótulo, es
recomendable apuntar especificaciones o instrucciones
especiales que requiera el perro. De esta manera, se
evitará que el perro se confunda con otro o que se
pierda, y además quienes manejen el equipaje podrán
habar con él, y llamarlo por su nombre.
El clima tiene verdaderos efectos en la conducta de los
animales, por lo que no se aconseja que se viaje con
perros en días o temporadas de temperaturas extremas,
pues la aerolínea podría cancelar su reservación o no
permitirle subir con el perro.
El kennel o caja deberá tener instalados en su interior
recipientes con agua bien fijados. Es común que ya los
incluyan, pero es necesario asegurarse de que los
traigan y de que sea suficiente la cantidad de agua
suministrada.
Para evitar desatres y regueros, se sugiere que en lugar
de poner agua en los recipientes se ponga hielo, así éste
se irá derritiendo a lo largo del viaje, y durará más.
Con respecto a la comida es mejor no poner nada, pues es
casi un hecho que se va a desparramar por la caja, y en
todo caso, el perro se encontarará tan nervioso que no
querrá comer. Se puede colocar una bolsa de alimento
con cinta adhesiva sobre el kennel, con instrucciones
para las siguientes veinticuatro horas. Por ejemplo, en
Estados Unidos se exige por ley que se le ofrezca comida
al animal cada cuatro horas de transporte y que se
documente cada vez que es alimentado con especificación
de la hora.
Si el veterinario lo cree absolutamente necesario,
pueden dársele tranquilizantes al animalito, pero esto
no se recomienda porque siempre queda en riesgo su vida.
Por último, es una buena idea llevar a caminar al perro
para que se ejercite antes de viajar, pues pasará mucho
tiempo inmóvil.
Viajar con tu perro es posible y pueden eliminarse casi
por completo los imprevistos, siempre que sigas
adecuadamente estas recomendaciones. ¡Buen viaje!