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A la línea Kotzebue pertenecían los primeros Malamutes registrados por el
A.K.C. (American Kennel Club), los que habían servido para estudiar el estándar
y habían proporcionado un primer "stock" homogéneo para el
reconocimiento de la raza. Eran en general, de tala inferior a los sucesivos
M´loot,
tenían hermosas cabezas anchas, con orejas generalmente pequeñas y bien
implantadas; tórax de barril bien desarrollado, patas traseras muy bien
anguladas y un movimiento desenvuelto y elástico. Tras el reconocimiento de la
raza por parte del A.K.C. vino un período de apertura de los registros para
inscribir a un número de perros suficiente para que se pudiese comenzar a criar
y seleccionar la raza. Pero después de la segunda guerra mundial hubo que
constatar que habían quedado poquísimos Malamutes registrados oficialmente. Así,
el A.K.C. volvió a abrir las inscripciones durante un segundo período. Esta
vez antes de ser registrados los perros eran sometidos a normas más severas:
debían conseguir diez puntos de campeonato, es decir, obtener la puntuación
necesaria para llegar a ser campeones en las exposiciones de belleza. Fue en
este período cuando se registraron numerosos Malamutes de la línea M´loot/Hinmann.
La línea M´loot presentaba en general ejemplares de talla más grande, con
cabeza más estrecha, hocico más afilado, orejas más largas y de nacimiento más
alto, tórax más estrecho, patas traseras menos anguladas y un movimiento más
rígido y saltante. Al cierre de las inscripciones por parte del A.K.C. se
obtuvo así un "stock" heterogéneo de perros con los que criar, que
daba la posibilidad a los criadores de seleccionar, trabajando sólo con líneas
puras de sangre o combinándolas entre sí, un tipo propio de Malamute de tipo
diferente. Hoy en día podemos ver en nuestras exposiciones Malamutes de tipo
diferente. Sólo analizando su historia, remontando sus pedigrees hasta los orígenes
podemos entender qué herencia han transmitido sus antepasados a nuestros
actuales ejemplares y deducir de ello qué intentos deberemos hacer para
seleccionar ejemplares cada vez mejores. A partir del estudio de las distintas líneas
originarias podremos saber qué valiosas características una línea más que
otra y trabajar en la selección de nuestros para mejorarlos. Ahora, como antaño,
los distintos tipos de Malamute que se han ido diferenciando con los años
presentan características diferentes, pero ello no debe hacernos olvidar que
cada criador creía en lo que estaba haciendo y que cada uno de los tipos tiene,
sin duda, tanto cualidades como defectos. En el trabajo de selección el estándar
debe ser un punto firme y esencial de referencia, al que hay que remitirse para
verificar cuáles son las cualidades que hay que mantener y los defectos que
deben eliminarse.
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