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EL
INVIERNO Y NUESTRAS MASCOTAS
Las inclemencias
del tiempo que tenemos en esta época del año (lluvia, nieve,
bajas temperaturas…) afectan también a nuestros animales de
compañía.
Como es lógico la salud de nuestros animales dependerá de un
buen estado sanitario (vacunaciones y desparasitaciones), de
una correcta higiene, una adecuada alimentación y por supuesto
de los cuidados que reciban por parte de sus dueños.
Un grupo de enfermedades típicas de estas fechas son las de
tipo respiratorio. Algunas de ellas pueden ser prevenidas con
una correcta vacunación. Por ejemplo si el virus del moquillo
entra en contacto con un perro que está desprotegido (no
vacunado correctamente) puede llegar a ser mortal.
En estas fechas invernales, tendremos que tener en cuenta una
serie de consejos para que nuestro animal no sufra los riesgos
del frío como son:
- Después de bañarle o de dar un paseo bajo la lluvia hay que
secar completamente al animal.
- Cepillarle diariamente
- La vacunación debe realizarse todos los años, tanto en
perros como en gatos. Los animales adultos también se deben
vacunar anualmente, no solo los cachorros se deben beneficiar
de este método preventivo, aunque las patologías más graves
afectan a cachorros y a animales de avanzada edad.
No todas las razas sufren por igual las inclemencias del
tiempo, así las de pelo corto ( como por ejemplo el boxer)
tienen una menor resistencia al frío que otras razas de pelo
largo y tupido como los nórdicos (por ejemplo Alaskan
malamute).
Si a pesar de tomar nuestras precauciones algún agente
infeccioso afecta a nuestro animal lo primero que se suele
producir es una tonsilitis (inflamación de los ganglios
linfáticos), faringitis y laringitis (inflamación de la
faringe y laringe respectivamente)., ya que estas estructuras
forman parte de las vías respiratorias altas. Como
consecuencia de esto pueden presentar tos, inapetencia, dolor
al tragar e incluso fiebre.
A veces si las defensas del animal no son correctas, pueden
llegar a afectar a bronquios y a pulmones. Los síntomas más
habituales son tos, fiebre, dificultad respiratoria,
cansancio, secreción nasal, inapetencia, depresión….
Ante la menor duda debemos acudir al veterinario, que le
pondrá el tratamiento adecuado según el caso.
No debemos administrarle remedios caseros ni fármacos sin
prescripción facultativa, ya que los fármacos sin prescripción
facultativa pueden ser el origen de complicaciones y
enfermedades crónicas. |